La unión del movimiento feminista funciona: «Ni han pasado ni pasarán»

Durante las últimas semanas hemos asistido, entre la estupefacción y la rabia, al enésimo intento de la extrema derecha de diluir los derechos de las mujeres. En este caso, el Ayuntamiento de Valladolid borró el término ‘violencia de género’ del protocolo de acceso a la vivienda social de la ciudad, sustituyéndolo por ‘violencia doméstica’.

Desde el principio de este despropósito, las feministas -representadas en la Coordinadora de Mujeres y en el Consejo de las Mujeres- hemos alzado la voz para rechazar este intento de retroceso patrocinado por la extrema derecha pero apoyado, por espurios intereses electorales, por la derecha del Partido Popular en el consistorio vallisoletano. Al final, un contundente e inequívoco informe jurídico ha dejado claro lo que las expertas, y el movimiento feminista, han clamado desde el 19 de agosto: el nuevo protocolo se salta la ley y hay que reformarlo. Algo que ha ocurrido este mismo viernes, 2 de octubre, en lo que ha sido una gran victoria del movimiento que, unido, ha demostrado ser imparable.

 

A continuación, reproducimos la nota de prensa de la Coordinadora de Mujeres, de Valladolid:

La Coordinadora de Mujeres de Valladolid celebra la recuperación, por parte de la Sociedad Municipal de Suelo y Vivienda de Valladolid, VIVA, del término ‘violencia de género’ dentro del protocolo de acceso a la vivienda social en la ciudad.

Después del intento de retroceso por parte del actual equipo de gobierno de PP y VOX, con la adopción del término ‘violencia doméstica’ en dicho documento en detrimento del original ‘violencia de género’, el movimiento feminista vallisoletano ha demostrado su capacidad de organización y esfuerzo para hacer frente a uno de los primeros y más claros intentos de la derecha y la extrema derecha de recortar en derechos de las mujeres.

Esa unión de la que ha hecho gala el feminismo ha permitido recuperar la senda de la legalidad en el consistorio vallisoletano, reiterado primero por las distintas organizaciones feministas y, después, por los propios servicios jurídicos del Ayuntamiento, que no deja lugar a dudas de lo que era un clamor desde el pasado 19 de agosto, cuando ese trueque se hizo público.

Queremos que quede claro que la violencia machista no es equiparable a la violencia doméstica ni definen las mismas realidades y problemas, algo que creímos haber dejado claro hace ahora 22 años, cuando se aprobó la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género pero que, desgraciadamente y al calor de lo vivido en la ciudad de Valladolid, hay que seguir reivindicando.

La lucha de las mujeres en estas dos últimas décadas no ha sido en balde y nos levantaremos las veces que haga falta para reivindicar nuestro derechos, los primeros que corren peligro cuando acecha la extrema derecha en las instituciones y ámbitos de poder.

De igual modo, queremos agradecer a todas las personas, asociaciones y organizaciones que se han unido a esta lucha desde el principio, un apoyo que ha cristalizado en la recogida de 1.840 firmas individuales y 82 entidades y organizaciones para exigir al Ayuntamiento que diera marcha atrás en su decisión ilegal e incomprensible.

Una vez más, somos las mujeres las que ponemos el cuerpo para defender el respeto a los derechos humanos, a la legislación vigente y a la dignidad que se les presupone a los cargos y dirigentes públicos, que nos han vuelto a demostrar que las mujeres somos moneda de cambio en este perverso juego electoral y político. Pero no han pasado y, desde luego, no pasarán.

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